Irlanda ofrece hasta 90.000 dólares para quienes quieran mudarse y renovar casas en sus islas

Una casa en una isla de Irlanda, dinero para reformarla y una nueva vida: el plan que está dando la vuelta al mundo.

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Casa tradicional en isla de Irlanda

Irlanda vuelve a mirar al océano para reescribir el futuro de sus islas más remotas. El país ha lanzado un ambicioso programa con el que ofrece hasta 90.000 dólares en ayudas a quienes decidan mudarse y rehabilitar viviendas abandonadas en algunas de sus islas frente a la costa atlántica, sumándose así a la lista de países que te pagan por vivir allí. Una invitación a cambiar de vida… literalmente al borde del mundo. No se trata solo de una ayuda económica: es un plan para revitalizar comunidades históricas, frenar la despoblación y devolverle la vida a rincones que parecen sacados de una postal.

Islas donde el tiempo parece haberse detenido

Las islas incluidas en este programa forman parte del llamado “Offshore Islands”, pequeños territorios donde la vida transcurre sin prisas, entre acantilados verdes, mar abierto, pueblos diminutos y tradiciones que siguen intactas. Aquí no hay grandes ciudades ni carreteras infinitas. Hay silencio, viento, comunidad, naturaleza y una sensación de libertad que en el resto de Europa empieza a ser un lujo.

¿En qué consiste la ayuda de hasta 90.000 dólares?

Vista aerea de una isla remota en Irlanda

El programa ofrece una subvención económica directa para quienes compren y rehabiliten una vivienda deshabitada en estas islas. El importe varía según:

  • El estado real del inmueble
  • El tipo de reforma necesaria
  • La finalidad de uso como vivienda habitual

La cifra máxima puede alcanzar los 90.000 dólares (unos 82.000 euros), destinados principalmente a:

  • Rehabilitación estructural
  • Mejora de tejados y fachadas
  • Acondicionamiento interior
  • Eficiencia energética
  • Instalaciones básicas

No es una reforma estética: la prioridad es recuperar casas para volver a llenarlas de vida.

El objetivo de Irlanda: repoblar sin perder la esencia

En las últimas décadas, muchas de estas islas han visto cómo su población envejecía o directamente desaparecía. Escuelas cerradas, comercios vacíos, casas abandonadas. Con este plan, y otros como su visa irlandesa de 2 años para LATAM, busca atraer otros perfiles internacionales entre los que destacan:

  • Nuevas familias
  • Profesionales que trabajen en remoto
  • Jóvenes que quieran empezar de cero
  • Personas que busquen una vida más sencilla y sostenible

El mensaje es claro: no se trata de convertirlas en destinos turísticos masivos, sino en comunidades reales, vivas y estables.

¿Quién puede optar a esta ayuda?

Casa tradicional irlandesa antes y después de una rehabilitación
Antes y después de la rehabilitación de una casa irlandesa

Aunque los requisitos concretos dependen de cada isla y del tipo de vivienda, en términos generales pueden optar:

  • Ciudadanos de la Unión Europea
  • Personas que adquieran legalmente una vivienda abandonada
  • Quienes se comprometan a usarla como residencia habitual
  • Quienes presenten un plan de rehabilitación viable

No es una inversión especulativa: la filosofía del programa es vivir allí, no solo reformar para vender. Para poder aplicar en este proyecto, tienes toda la información en el sitio oficial del Gobierno irlandés, en el proyecto Our Living Islands.

Vivir en una isla irlandesa: un cambio de vida total

Mudarse a una de estas islas es cambiarlo todo: inviernos intensos, paisajes salvajes, ritmo lento, adaptarse a comunidades pequeñas y una conexión directa con la naturaleza. Aquí no existen los atascos, pero sí los temporales. No hay centros comerciales, pero sí cielos infinitos, ovejas cruzando caminos y atardeceres que parecen irreales. Para muchos, no es un sacrificio. Es exactamente lo que estaban buscando.

Una oportunidad real para reinventarse

Mientras muchas ciudades europeas se vuelven cada vez más caras, Irlanda lanza un mensaje diferente:
hay lugares donde aún es posible empezar de nuevo con apoyo real. Una casa frente al Atlántico. Una comunidad pequeña. Un proyecto de vida sin prisas. Y una ayuda que puede hacer ese sueño mucho más alcanzable

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