África es un continente que deja huella: por su luz, por la fuerza de sus paisajes y por la cercanía de su gente. Cada país ofrece una forma distinta de entender el viaje, desde grandes parques nacionales hasta ciudades que no dejan de reinventarse. Es un destino para quienes buscan naturaleza en estado puro, culturas vivas y la sensación de estar siempre un poco más lejos de lo conocido.
Depende mucho del país y de la zona. En buena parte del continente, la temporada seca es la más recomendable para safaris, y moverse por carretera.
En muchos destinos se exige pasaporte con varios meses de validez y, en algunos casos, visado previo o e-visado. Conviene revisar siempre los requisitos de entrada y posibles tasas al llegar.
Cada país tiene su propia divisa y el uso de tarjetas es muy desigual. En grandes ciudades y zonas turísticas suelen aceptarse, pero en pueblos, mercados y transporte local el efectivo es imprescindible
Pequeños aeropuertos regionales, buses de larga distancia, taxis compartidos y 4x4 son habituales para desplazarse. En rutas menos turísticas, los trayectos pueden ser largos y lentos.
Es fundamental viajar con seguro médico y revisar vacunas recomendadas u obligatorias, como la fiebre amarilla en algunos países. También conviene informarse sobre profilaxis contra la malaria en zonas de riesgo.
La hospitalidad suele ser uno de los grandes recuerdos que se lleva quien viaja por África. El respeto por las comunidades locales, pedir permiso antes de hacer fotografías y apoyar proyectos responsables ayuda a un turismo positivo.
África es un continente que deja huella: por su luz, por la fuerza de sus paisajes y por la cercanía de su gente. Cada país ofrece una forma distinta de entender el viaje, desde grandes parques nacionales hasta ciudades que no dejan de reinventarse. Es un destino para quienes buscan naturaleza en estado puro, culturas vivas y la sensación de estar siempre un poco más lejos de lo conocido.
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