El gobierno de Italia está cediendo castillos y edificios históricos gratis para quienes quieran restaurarlos

Italia ofrece propiedades históricas sin costo para restaurarlas y convertirlas en proyectos turísticos; pasos y requisitos oficiales.

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En una jugada que mezcla marketing patrimonial con romanticismo pragmático, Italia ha decidido hacer algo que suena a delirio medieval con fines modernos: regalar castillos, monasterios y villas históricas a cualquiera que se anime a restaurarlos. Sí, como lo oyes. Si alguna vez soñaste con vivir en una torre renacentista rodeado de cipreses y ecos de historia, esta puede ser tu llamada, en la misma lógica que programas donde Italia paga por vivir en sus pueblos y repoblarlos. Pero cuidado: no es un regalo, es una misión.

La propuesta, que parece sacada de una novela de Italo Calvino, tiene en realidad el pragmatismo frío de una hoja de Excel: el Gobierno italiano, a través de la Agenzia del Demanio —ese ente que suena a imperio burocrático pero que custodia joyas arquitectónicas— está ofreciendo más de cien inmuebles a quien pueda darles nueva vida. Eso sí, vida turística o cultural, nada de convertir la abadía del siglo XII en tu salón de yoga privado.

De Roma a la ruina, y de la ruina al renacimiento

Castillo de Blera, en Via Francigena. Provincia de Viterbo – Lazio

El plan no surge del amor al arte (aunque el arte, en Italia, es casi religión), sino de una lógica contundente: los grandes destinos están saturados. Roma se desborda, Florencia se ahoga en selfies y Venecia… bueno, Venecia se hunde, literal y simbólicamente. Mientras tanto, en las colinas de Umbría o a lo largo de la antigua Vía Francígena, joyas arquitectónicas agonizan en silencio, víctimas del olvido y de una humedad traicionera, como ocurre en iniciativas locales tipo casas a 1 euro en Sambuca, Sicilia.

Ahí entra en escena esta antítesis gloriosa: mientras el turismo de masas erosiona, el turismo de propósito restaura. Italia no solo quiere distribuir mejor a sus visitantes, quiere que se queden más tiempo, que miren más allá del Coliseo y descubran el convento abandonado que, con algo de esfuerzo y una buena inversión, podría ser un hotel boutique con alma.

¿Qué te dan y qué te piden? Spoiler: no es tan fácil

Los inmuebles no se venden, se ceden en concesión gratuita por nueve años, renovables por otros nueve. El Estado no pierde la propiedad, pero tú puedes transformarlos en hoteles, centros culturales, spas, albergues o espacios donde la historia se convierta en experiencia viva, en una lógica que convive con otras vías de llegada al país, como las vacantes para trabajar legalmente en Italia.

A cambio, claro, no basta con entusiasmo. Necesitas un proyecto serio de restauración, un plan financiero sólido y un uso claro que dinamice la economía local. No se trata de tener un castillo, sino de que el castillo tenga sentido. O mejor dicho, que vuelva a tenerlo.

La burocracia, ese dragón que hay que vencer

Castillo en Santa María del Vetrano. Vía Apia, Provincia de Matera

Como en todo buen cuento épico, hay una prueba de fuego: la administración pública. Para postular, hay que navegar el laberinto italiano de formularios, plazos, dossiers y convocatorias. No es imposible, pero sí es una carrera de fondo. Estos son los pasos a seguir para poder aplicar:

1. Consultar el catálogo de inmuebles disponibles

Accede al listado completo y actualizado de propiedades históricas del Estado italiano que están disponibles para concesión en la web oficial de la Agenzia del Demanio.

2. Leer las bases y requisitos

Las bases completas de cada llamado contienen plazos, requisitos específicos, documentación técnica exigida y criterios de evaluación. Suelen publicarse como documentos PDF o en secciones de “Gare e Aste / Bandi”.

3. Presentar un proyecto de restauración

  • Descarga el dossier del bien: suele incluir fotografías, historia, estado actual e información técnica.
  • Elabora un proyecto detallado: con presupuesto, cronograma de obras y el plan de uso turístico o cultural que propones.
  • Reúne la documentación técnica y legal: incluye acreditación de solvencia financiera, experiencia en restauración o gestión turística, según lo especificado en la convocatoria.

4. Seguimiento y adjudicación

Una comisión técnica evalúa las propuestas según criterios de viabilidad, impacto cultural y capacidad ejecutiva. Los proyectos seleccionados obtienen la concesión por el periodo acordado (suele ser de 9 + 9 años o, en casos excepcionales, más largo si se demuestra una aportación significativa al desarrollo local).

¿Una locura? Tal vez. ¿Una oportunidad? Sin duda

La idea de “tener un castillo en Italia” suena tan romántica como un atardecer toscano. Pero también es una empresa titánica, con más deudas que versos de Petrarca. Los muros centenarios no se restauran con buenas intenciones: requieren dinero, permisos, paciencia y nervios de acero para lidiar con normativas de protección que parecen escritas en latín clásico, igual que ocurre en muchos de los destinos incluidos entre los 10 lugares que te pagan por vivir allí.

Aun así, para quien se atreva, el premio es más que simbólico. Es la posibilidad de resucitar la historia con las manos, de crear una experiencia donde el pasado no se exhibe como en un museo, sino que se habita, se come, se duerme y se recuerda. Italia no solo está regalando edificios. Está ofreciendo un pacto: tú salvas el patrimonio, y el patrimonio te salva de la rutina.

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